La investigadora del CEFID-AR Magdalena Rua acaba de culminar la investigación del noveno libro de la serie “Fuga de Capitales”: el rol de los bancos internacionales y el caso HSBC, bajo la coordinación del economista Jorge Gaggero, gracias a la cooperación de la Fundación SES, la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe y la Coalición por la Transparencia Financiera (FTC son sus siglas en ingles).

El texto describe que los principales impactos negativos del accionar de la banca internacional inciden en la precaria estabilidad y pobre tasa de crecimiento de la economía global; el deterioro de las variables fiscales y fuerte aumento de la deuda pública; y el empeoramiento de la distribución de la riqueza y el ingreso.

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Uno de los principales problemas, entonces, con la forma en que operan los bancos internacionales es que estos no cooperan con las autoridades fiscales de los territorios donde operan, además de usar y brindar servicios para crear cuentas offshore, cuyo uso es para esconder fortunas, evadir obligaciones tributarias, lavar dinero ilícito, entre otros.

De acuerdo a lo que señala Gaggero en el prefacio del estudio, los principales bancos internacionales que participan de la “fuga de capitales” son de Estados Unidos y Reino Unido, “sede de los mayores centros financieros globales (Londres y Nueva York) y también centros de los más importantes hubs globales de “guaridas fiscales”, parecen resultar –a la vez- los que registran los impactos económico-financieros más importantes de estas maniobras y los más “permisivos” sistemas legales ante las mismas.”

Un nuevo principio legal se está imponiendo en la “hermandad anglosajona” (USA-UK), “Too big to jail”, y se suma al más conocido (y viejo) principio de política, “Too big to fail”. Ambos en beneficio de los grandes bancos globales, sus propietarios y directivos.

Lo que pasa en Argentina

En la investigación, Rua señala que para el caso argentino “la fuga de capitales se presenta como un fenómeno estructural, que no se vincula estrictamente con etapas críticas de la economía, sino que se registran importantes niveles de egreso de moneda extranjera incluso en épocas de estabilidad económica, financiera y política. En este contexto, los bancos globales han resultado ser un eslabón clave en la fuga de divisas de residentes argentinos, desempeñándose como garantes de los contantes flujos al exterior que ha sufrido este país a lo largo de los últimos 40 años.

La investigadora también señala que la fuga de capitales afecta directamente al país, ya que “agudiza las dificultades que los países en desarrollo enfrentan en el sector externo, amenazando la disponibilidad de moneda extranjera para afrontar pagos de deuda externa y de importaciones”. Y añade que de acuerdo a estudios del The Boston Consulting Group (2014) “la riqueza financiera offshore originada en México, Brasil, Venezuela, Colombia, Argentina, Chile, Perú y Uruguay, que es administrada por el sector de “banca privada” de los importantes bancos internacionales, alcanza 1,1 billones de dólares en el año 2013”.

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