Jorge Gaggero *

Una nueva arquitectura financiera, una autoridad tributaria global, la reforma del sistema de Naciones Unidas son algunos de los críticos desafíos a encarar ante la expansión del mundo offshore. Para contrarrestar las tendencias prevalecientes habrá que proveer nuevas y urgentes respuestas a una diversidad de cuestiones que hacen al bien común, entre otras, los desafíos ecológicos y poblacionales, la extensión de la violencia sectaria (estatal o paraestatal), las migraciones caóticas de la desesperación, los estallidos con raíces en la inequidad creciente y la crisis universal de los sistemas políticos.

Para enfrentar la expansión del destructivo mundo offshore toca considerar algunos críticos aspectos, entre los que destacan los siguientes.

La crucial discusión pendiente sobre la nueva arquitectura financiera y las necesarias medidas de implementación, que debe incluir a la banca global, las “guaridas fiscales”, el financiamiento y las reglas de comportamiento de las empresas multinacionales no financieras y los indispensables mecanismos de reestructuración de deudas soberanas entre sus capítulos principales.

La creación, al nivel de las Naciones Unidas, de una autoridad tributaria global con el objetivo de impulsar la armonización impositiva, desarrollar métodos globales para controlar el incumplimiento fiscal y promover una colaboración efectiva – y no meramente “de palabra”, como en el presente- de las administraciones tributarias y aduaneras entre naciones y regiones.

También deberían adoptarse tributos de alcance global, con un triple propósito: combatir el rampante aumento de la desigualdad socio-económica en ingresos y riqueza; atender a las migraciones forzosas; y mitigar los grandes daños resultantes del cambio climático y el deterioro de la biósfera, financiando además las acciones necesarias para proteger a sus víctimas.

El importante y complejo problema de la necesaria reforma del sistema de las Naciones Unidas, para asegurar su efectiva democratización (un muy dificultoso y esencial objetivo político en un mundo tan asimétrico, preso de un resurgimiento nacionalista y con múltiples centros de poder) y el rediseño de sus instituciones económicas (imposible tarea si los dogmas económicos dominantes del presente no fueran puestos en cuestión).
Sin embargo…

El mundo se dirige en una dirección contraria a la que se acaba de señalar como deseable para posibilitar cambios no traumáticos a escala global. Se avanza hacia la insensatez “nacionalista-xenófoba”, la ruptura de bloques de países y la propia desintegración de no pocos Estados-nación –Brexit, elección de Trump en los EEUU, posible división del Reino Unido, guerra de Ucrania, desintegración de los Estados de Irak / Siria, entre otros varios procesos similares. Mientras tanto, acuciantes problemas globales (la desigualdad y la crisis ambiental entre los principales) demandan construir consensos, coordinar políticas y dar paso a nuevos poderes globales. Esto es, acuerdos en los que, necesariamente, los Estados deberían ceder parte de su soberanía a favor de la construcción del “bien común” global. Las tendencias “nacionalistas-xenófobas” que ganan espacios operan en dirección contraria alentando la expansión y agravamiento de la “guerra global” denunciada por el Papa Francisco ante una opinión pública dominada por la pasividad.

…quizás todavía queda margen para el pensamiento y la acción

Las cuestiones esenciales sobre las que debiéramos reflexionar en el contexto de un enfoque sistémico son, a mi juicio, las siguientes (el orden de presentación no implica mayor o menor relevancia):

1.- Los valores. En el Evangelio según San Mateo puede leerse: “Allí donde está mi fortuna, está mi corazón”. ¿Será que dos mil años de historia de Occidente ha llevado a los ricos globales a interpretar la frase bíblica como señalando un “allí” que se refiere a las guaridas fiscales donde ponen a resguardo su “fortuna”, con su “corazón” desentendido de la suerte de sus coterráneos?

2.- La cultura dominante volcada al consumismo individualista.

3.- La historia, con una pesada inercia en Occidente de más de tres siglos y medio desde el Tratado de Westfalia (1648), que ha tendido a “absolutizar” el peso de las soberanías estatales al punto de permitir el desarrollo irrestricto de guaridas fiscales y obstaculizando iniciativas orientadas a proteger el bien común planetario (particularmente el cuidado del medio ambiente y el logro de equidad económico-social que requieren ser enfrentadas a escala global).

4.- Las fuerzas económicas y sociales en pugna (nacionales / regionales / globales).

5.- La instituciones existentes y las necesarias (también a nivel nacional / regional / global).

6.- La política y su crisis global.

7.- Los derechos humanos.

8.- Los medios masivos de comunicación.

9.- La preservación del Planeta Tierra (que implica, a su vez, saberes y cuestiones muy variadas: teológicas; relacionadas con la paz y la igualdad; con el respeto plural de las ideas, las religiones, las civilizaciones, las razas; con las ciencias duras y con muchos otros).

10.- Los métodos de análisis necesarios para abordar e integrar todas estas cuestiones.

Una reflexión final

El “Estado Global” del que habla –entre otros- el ex Presidente del Uruguay, José “Pepe” Mujica, parece el desideratum (lo deseable) estratégico pero, ¿cómo encarar su construcción?

¿Desde una “restauración” del Sistema de las Naciones Unidas, con las necesarias y muy difíciles reformas y completamiento?
¿Desde una eventual dinámica de reconstrucción multipolar, con posterioridad a un largo período de deterioro y disgregación global?
¿Cuáles otras perspectivas podrán ser adoptadas?
No le sobra tiempo a la humanidad para intentar alguna vía de transformación: los desafíos ecológicos y poblacionales, la extensión de la violencia sectaria (estatal o paraestatal), las migraciones caóticas de la desesperación, los estallidos con raíces en la inequidad creciente y la crisis universal de los sistemas políticos demandan nuevas y urgentes respuestas.

Referencias:

Gaggero, Jorge ; “Tributos, fuga de capitales y globalización”, Revista “Nueva Sociedad”, Buenos Aires, Setiembre de 2006.

Morin, Francois: “L´Hydre Mondiale. L´oligopole bancaire”; LUX; Montréal; Avril 2015.

Rua, Magdalena; “Fuga de capitales IX. El rol de los bancos internacionales y el caso HSBC”; Fundación SES / Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe / Coalición por la Transparencia Financiera (FTC); Buenos Aires; Diciembre de 2016.

R Palan; “Tax Havens and the Commercialization of State Sovereignty”; International Organization, 56, 1, winter 2002

Si te interesó este texto puedes suscribirte completando el formulario que aparece en este página para recibir una vez al mes un breve resumen de la edición en español de Opinión Sur

Este artículo fue publicado originalmente en: http://opinionsur.org.ar/wp/destructivo-mundo-offshore-frente-expansion/

* Jorge Gaggero es economista y experto en el estudio e investigación de la fuga de capitales en la Argentina. Es miembro de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe.