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La fuga de capitales. Historia, presente y perspectivas.8 min de lectura

El fenómeno denominado fuga de capitales ha estado presente en la historia económica reciente de Argentina, particularmente durante el período que comienza con las reformas económicas encaradas desde 1976 por la última dictadura militar y parece finalizar con el agotamiento y crisis del denominado modelo de convertibilidad.

La salida de recursos de la economía local en el período, que por su carácter y complejidad permite abordajes varios -desde las disímiles acepciones que se le han adjudicado al término-, se ha conjugado con el aumento del endeudamiento externo, el debilitamiento de las tendencias previas hacia la constitución de una estructura productiva de creciente complejidad y el notable traspaso de la propiedad tradicionalmente en manos de nacionales a favor de no residentes.

Al avanzar en las definiciones, el análisis de la formación de activos externos por parte de residentes locales -aquella salida de capital local propiedad de residentes para constituir activos en el exterior- muestra un notable crecimiento de las inversiones de cartera y financieras -o inversiones “líquidas”- en contraste con el muy reducido nivel relativo de las inversiones directas.

Estas características, sumadas al contexto económico y regulatorio locales, llevan a suponer que buena parte del aumento de los activos de residentes en el exterior no ha sido resultado de un fenómeno “normal” en una economía en crecimiento y vinculación virtuosa con el mercado mundial o de una globalización esperable de las actividades nacionales, sino del drenaje de recursos generados localmente que, en el marco hipotético de un plan estratégico nacional y de políticas macro y regulatorias consistentes, hubieran podido utilizarse –en gran medida- a favor del fortalecimiento del entramado económico y productivo local (con positivas consecuencias sobre la competitividad internacional de las actividades nacionales, la fortaleza fiscal, el empleo y la distribución de riqueza e ingresos).

Una posibilidad es considerar explícitamente el análisis de la fuga de capitales entendida como la formación de activos externos de residentes locales2, como alternativa a los otros enfoques posibles. Vale decir, en lugar de los que enfatizan: (a) las salidas netas de capital, no considerando lugar de residencia de sus propietarios, por elección óptima de portafolio; (b) el aumento de las transacciones ligadas a la creciente interconexión del mercado mundial; o (c) la mera transferencia de activos de origen ilícito. La aludida alternativa permite abordar ciertas características estructurales, que resultan de particulares procesos económicos de largo plazo. Los comportamientos y dinámicas que se consolidan en tales circunstancias tienden a desincentivar la utilización de excedentes económicos generados localmente en el fortalecimiento de la estructura productiva y social (que se expresa,finalmente, en la salida de capital privado al exterior).

¿Cuál es la relevancia de analizar hoy la problemática de la fuga de capitales aquí, en Argentina? ¿Por qué abordarla y, más allá del análisis, intentar desalentarla a través del sostenimiento de un curso macroeconómico adecuado y de políticas públicas y regulaciones ad-hoc?

Los progresivos cambios en la política económica han ido constituyendo desde el fin de la convertibilidad un modelo de política económica que tiende a diferenciarse respecto del vigente en los años ’90. Estos cambios han contribuido a la desaceleración del flujo -y la estabilización del stock- de los activos que los residentes locales mantienen en el exterior durante el período 2003-2005.

Más aún, la etapa actual se ha caracterizado por una clara tendencia a la entrada neta de capitales, lo cual ha llevado a las autoridades económicas a establecer diversos controles y restricciones en función de sus objetivos de nivel de actividad, tipo de cambio y tasa de interés (así también como del objetivo estratégico de limitar la volatilidad de la economía).

Sin embargo, volviendo al análisis del stock de activos externos de residentes, en el año 2006 se ha verificado un aumento de significación. En consecuencia, si bien la fuga de capitales -tal como ha sido conocida aquí durante las últimas tres décadas y en caso de sostenerse los desarrollos posteriores a la caída de la convertibilidad- podría dejar de ser un condicionante estructural para la economía Argentina, resulta aún prematuro arriesgar una conclusión firme a este respecto. Parece tratarse de una oportunidad histórica, no de un destino ineluctable.

Una revisión de la bibliografía disponible, predominantemente heterodoxa, permite arriesgar una respuesta a este interrogante: la fuga de capitales, entendida en términos generales como la tenencia de activos externos de residentes de una nación más allá de ciertos límites “normales” explicables, implica una notable restricción -de magnitud variable- al desarrollo socioeconómico. Supone un drenaje de recursos que podrían ser utilizados para potenciar el crecimiento económico y el empleo, mermas en la recaudación impositiva que tienden a reducir la eficacia estatal en una espiral descendente, e impactos negativos en la distribución de riquezas e ingresos (Epstein, 2005; Kank-kook Lee and Arjun Jayadev, 2005;Eric Helleiner, 2005; Crotty y Epstein, 1986; Pastor 1990).

Desde una óptica macroeconómica de corte poskeynesiano (Epstein, 2005), y en vinculación directa con el fenómeno de la apertura de la cuenta capital y la creciente volatilidad de los flujos de capitales, la fuga puede constituirse en un significativo inhibidor de las políticas públicas dirigidas a aumentar el nivel de empleo y mejorar la distribución del ingreso.

Ubicados en la frontera entre la economía política y la politología, varios autores plantean que la fuga de capitales otorga un “poder de veto” a los sectores dominantes (Crotty y Epstein, 1986; Epstein, 2005, Manuel Pastor, 1990). Ellos lo ejercen sobre los hacedores de política pública al avalar o desaprobar con ingresos o salidas netas de capitales, respectivamente, las decisiones clave de las autoridades responsables del manejo de la economía local.

La literatura analizada se refiere, en general, a la fuga como un problema casi exclusivo de los países “sub” y “semi” desarrollados. Con la salvedad de una serie de autores (Pastor, 1990), que lo consideran un fenómeno también presente en las economías centrales (donde asimismo se verifican pérdidas en materia de crecimiento y empleo, aunque de menor magnitud).

En el contexto del razonamiento que distingue entre “centro” y “periferia” -o “desarrollo” y “subdesarrollo”- un buen número de autores pone el acento en el endeudamiento externo como fenómeno que suele estar vinculado a la fuga de capitales, en la medida en que la deuda externa pública suele ser el factor clave que permite la remisión de activos privados locales al exterior (Boyce y Ndikumana, 2002; Basualdo y Kulfas, 2002). Merecen ser especialmente destacados los aportes de Eduardo Basualdo y Matías Kulfas (coordinador e investigador –respectivamente- del Área de Economía y Tecnología de la FLACSO), precursores en el análisis de esta cuestión en Argentina y –en especial- de sus estrechas vinculaciones con la dinámica de su economía y la evolución de la deuda externa en nuestro país.

La bibliografía disponible deja entrever, además, la combinación de otros fenómenos que se entrelazan con la problemática de la fuga de capitales: i ) la cuestión del control del movimiento de capitales (Borzel, 2005), dentro de los cuales los activos en manos de residentes constituyen una porción significativa; ii ) la política tributaria, afectada por el conflicto político por el control y la aplicación del excedente económico generado en la economía local (Gaggero y Grasso, 2005); y iii ) la cuestión de la distribución del ingreso y la riqueza.

Si se dejan en un segundo plano las características de la fuga que los organismos internacionales con núcleo en la ONU abordan con especial interés -las vinculadas a los movimientos originados en actividades ilícitas tales como el narcotráfico, el tráfico de armas, la evasión fiscal y el “lavado de dinero” resultante de las anteriores- la cuestión de la fuga de capitales asume una dimensión relevante en el debate acerca de las políticas públicas vinculadas a los proyectos nacionales o regionales de desarrollo.

En consecuencia, analizar esta compleja temática implica abordar una cuestión central para el mundo “en desarrollo”, para el cual las transferencias mundiales de capital tienen una importancia crucial.

El presente trabajo se orienta entonces a revisar la literatura, poner brevemente esta cuestión en el contexto histórico y el marco global adecuados, analizar de modo preliminar los distintos factores -macroeconómicos, regulatorios y fiscales- ligados a esta problemática en Argentina, destacar en una comparación cuantitativa internacional las especificidades del “caso argentino” y, finalmente, esbozar algunas cuestiones de agenda relevantes, de cara al futuro y considerando las inevitables fluctuaciones y ciclos esperables de la actividad económica local y global.

Para ver el archivo completo ingresar a: http://www.winguweb.org/~tjnameri/wp-content/uploads/2010/05/Fuga-de-Capitales-CEFIDAR.pdf

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