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El 30% más pobre recibe $ 100 mil millones vía Presupuesto y tributos8 min de lectura

El cálculo surge de un estudio del Cefid-Ar que también indica que el 30% más rico resigna casi $ 148 mil millones anuales por la conjunción de ambos factores. Ello a pesar de que el sistema impositivo aún tiene aspectos regresivos.

(Infonews / Argentina) Según un estudio del instituto de investigaciones económicas Cefid-Ar, en 2010, el 30% de la población más pobre del país recibió un beneficio neto de $ 100 mil millones producto de la aplicación de la inversión social definida en el Presupuesto nacional de ese año y del cobro de los impuestos. En sentido inverso, y por las mismas dos razones, el 30% más rico de la población restó de sus ingresos un total de $ 147.800 millones.

Habitualmente, un país lucha contra la desigualdad a partir de la creación de empleo y el crecimiento real del salario. En la Argentina de los últimos años se agrega, además, la aplicación de las partidas del Presupuesto nacional y la estructuración de un sistema impositivo menos regresivo.
Así, la evolución de la equidad en la Argentina marcó un camino ascendente en los últimos ocho años. Del trabajo publicado por el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (Cefid-Ar) se desprende que la brecha de ingresos entre el decil 10 (el más rico) y el decil 1 (el más pobre) se redujo de 43,1 veces en 1998 a 29,9 veces en el año del Bicentenario. Por una parte, la estructura tributaria resultaba regresiva en los años noventa mientras que actualmente lo es menos. Por la otra, y esto es lo más significativo, desde el punto de vista de la equidad, la evolución de la composición de los gastos presupuestarios en la etapa kirchnerista benefició a los sectores populares.

En 2010 la participación en el presupuesto público de los gastos progresivos y que se aplican de modo más concentrado en los tramos de ingresos más bajos resultó mucho mayor que en 1998. Por ejemplo, el gasto en educación básica aumentó del 2,9% al 4,4% del PBI, mientras que en Salud creció del 4,6% del PBI al 6,3%, y en Asignaciones Familiares se duplicó, pasando del 0,6% al 1,2% del PBI. Cabe recordar que 2010 fue el primer año de aplicación plena de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que tuvo un fuerte impacto sobre las clases populares.

Por el lado del índice Gini (una manera de medir la desigualdad en la que los números más cercanos al 1 muestran el peor escenario posible) también se evidenció una fuerte influencia de la acción del Estado. Mientras que en el escenario prefiscal de 2010 este índice ascendió hasta los 0,479 puntos, luego de los gastos y tributos descendió al 0,288.

Al observar más de cerca la distribución se evidencia que los 3 deciles con mayores ingresos registraron una disminución de sus ingresos después de la acción fiscal que son utilizados para aportar a los deciles más bajos. Mientras que el resultado inversión social-pago de impuestos arroja un saldo negativo de $ 147.800 millones para los tres deciles de mayores ingresos, los tres primeros deciles (los de menores ingresos) obtienen un beneficio de $ 100 mil millones. De estos datos se desprende que la estructura de los ingresos y gastos fiscales tiene un claro sesgo progresivo.

INVERSIÓN SOCIAL. Al analizar el gasto público en particular puede advertirse que los gastos totales benefician a una magnitud varias veces superior a su propio ingreso a los tramos de ingresos más bajos, mientras que esta proporción decrece en los deciles de mayores ingresos. Si bien al evaluar las magnitudes los niveles de ingresos superiores se benefician en cifras mayores, cuando el análisis se realiza en proporción al ingreso que detenta cada decil, las diferencias a favor de las clases bajas se hacen notables.
Si se consideran los distintos rubros incluidos en la inversión social, puede advertirse que el que más beneficia a los tramos de ingresos inferiores resulta ser el gasto público social, que explica más del 75% del total de la mejora en el ingreso del primer decil.

IMPUESTOS. El sistema tributario en su conjunto muestra una distribución progresiva, aunque se mantienen restricciones como el peso del Impuesto al Valor Agregado (IVA). El carácter positivo se marca en el hecho de que a partir del tercer decil de ingresos la proporción de impuestos pasa a ser mayor que la proporción de ingresos.

El impuesto a las Ganancias de Personas Físicas es el elemento más progresivo del sistema, pues recae con mayor énfasis en el decil superior (soporta el 71,6% de la carga) y no aparece gravando a los deciles más bajos, debido a los mínimos no imponibles, cargas de familia y deducciones especiales. El impuesto a las Ganancias de Sociedad se concentra en forma parecida pero en menor medida, dado que el sector más pudiente de la sociedad soporta el 50,9% de la carga, superior a su participación en el ingreso, del 37,06%. Los impuestos patrimoniales también van en este sentido.
A este efecto, además, debe adicionársele el impacto fiscal generado por los derechos de exportación aplicados durante la gestión kirchnerista (las famosas retenciones). Al recaer sobre la remuneración de propietarios, un 51% es pagado por el decil más elevado e influyen en la progresividad del sistema.

Por otro lado, el impuesto a las transacciones financieras y los impuestos internos sobre bienes y servicios (entre los que se destaca el IVA) recaen con mucha mayor fuerza sobre los sectores medios y bajos en base al ingreso que estos captan, con lo cual son un elemento regresivo del conjunto de impuestos. En la vereda de la regresividad se ubica también el impuesto sobre los ingresos brutos.

Los impuestos en América Latina

En la presentación del documento Nº40 del Cefid-Ar en las oficinas que tiene la entidad en el centro porteño, el economista Juan Carlos Gomez Sabaini expresó que, pese a que en la última década se observó una mejora de los sistemas tributarios de América Latina, todavía falta mucho para alcanzar el nivel de imposición de los países desarrollados.

Además, señaló que la estructura todavía no muestra una clara decisión para avanzar sobre la renta. “Si bien se aumentó la gravación sobre empresas, no se registró ningún crecimiento significativo sobre los ingresos personales”, destacó.
También se refirió al impacto que tienen los beneficios que reciben algunos sectores y regiones (por ejemplo Tierra del Fuego por productos tecnológicos), que reduce la recaudación en más del 2% del PBI.

En esta línea también anotó las deficiencias del control a la evasión en todo el continente, cuestión que afecta la posibilidad de distribución posterior.

La macro, sin problemas

Pablo López, director nacional de Política Macroeconómica de la Nación, fue otro de los expositores en la presentación del documento del Cefid-Ar referido al impacto del presupuesto sobre la equidad. Como representante del gobierno nacional en el panel aprovechó para destacar que la estructura impositiva mostró grandes cambios, sobre todo a través de los derechos de exportación que aportaron un claro sesgo progresivo.

Además se refirió a la importancia de combatir la primarización de la economía, lo que actúa como una de las causas de la posibilidad de distribuir el ingreso. “Faltan muchas cosas por hacerse, pero la gestión actual avanza sobre las complejidades que presenta el escenario. La macroeconomía presenta un escenario sin problemas mayores y en el Estado existe una coordinación entre diferentes áreas que permitirá seguir avanzando”, subrayó.

La opacidad de los datos

Tanto los autores del trabajo, Jorge Gaggero y Darío Rossignolo, como los invitados a la presentación, el politólogo José Nun y el economista Juan Carlos Gomez Sabaini, se refirieron a los problemas generados por las dificultades que existen en la Argentina para acceder a la información pública y a la fidelidad de los datos estadísticos que sí es posible conseguir.

“Los datos que hay son precarios. Necesitamos información transparente y accesible para todos”, expresó Nun al señalar que se debe abandonar la idea de “opacidad”, el concepto general de que son temas que solo entienden los especialistas.

Por su parte, Jorge Gaggero lamentó que los informes que deberían ser elaborados por el Ministerio de Economía nacional terminan siendo elaborados en institutos de investigación propios de la sociedad civil y reclamó que el gobierno nacional “deje de repasar todas las cosas que se hicieron bien y empiece a mirar para adelante como en el caso de YPF”.

 Inversión social – Datos

Entre 1998 y 2010 subió la inversión social en términos del PBI: en educación básica pasó del 2,9% al 4,4%; en salud, del 4,6% al
6,3 por ciento.

La cifra – 75%

Es el nivel de la mejora social del 10% de las familias de ingresos más bajos que se explica por la aplicación de la inversión social prevista en el Presupuesto nacional.

La clave – Conclusiones

En sus conclusiones, el trabajo del Cefid-Ar indica: “La mayor parte de la diferencia en los niveles de desigualdad entre los países desarrollados y los de América Latina se debe al impacto diferenciado de los impuestos y las transferencias.”

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