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Reforma tributaria en Perú: más peso a las sanciones que a la progresividad3 min de lectura

En las últimas semanas, el tema de la reforma tributaria en el Perú ha estado en el centro del debate económico. Con una recaudación tributaria que apenas alcanza el 15 por ciento del PIB (presión tributaria), las arcas peruanas requieren de modificaciones de fondo en su sistema de recaudación para llegar a la meta planteada por el mandatario Ollanta Humala en su famosa “Hoja de Ruta”, que señala que al 2016 se debe alcanzar el 18 por ciento de presión tributaria.

Ello ha derivado en un pedido de facultades legislativas que ha hecho el gobierno, encabezado por el titular de Economía y Finanzas, Luis Miguel Castilla, hacia el Parlamento Nacional. En él se plantea que se otorgue al Poder Ejecutivo facultades extraordinarias por 90 días calendario para modificar el Código Tributario, y algunos aspectos referidos al Impuesto a la Renta (IR), al Impuesto General a las Ventas (IGV), al Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y al Impuesto Temporal a los Activos Netos (ITAN).

Según el proyecto de Ley 1091/2011-PE, el aspecto que más resalta en la reforma “Castilla” es el referido a la fiscalización, las sanciones e infracciones a los que evaden impuestos. Según, Carlos Bedoya, miembro de la Red de Justicia Fiscal, la reforma está más orientada a lo “policiaco” que a lo progresivo, pues se piensa en medidas drásticas a los evasores que en su mayoría son pequeños comerciantes que no sienten incentivos para tributar. La fiscalización para Bedoya es un aspecto positivo especialmente si se enfoca en el caso de la elusión del gran capital. El foco de la reforma para que sea progresiva -apunta Bedoya- debería ser el aumento de la recaudación a las grandes ganancias que hoy se generan en el país.

En tal sentido, señala que  la presión tributaria en el Perú (15 por ciento) está compuesta en mayor medida por impuestos indirectos, es decir al consumo (9 por ciento), que por impuestos directos (6 por ciento) a la renta, lo que requiere de reformas como el escalonamiento del IR en el caso de las empresas, que actualmente solo pagan 30 por ciento. Bedoya propone que las que más renta generen, paguen hasta tasas de 42 por ciento como sucede en países como Estados Unidos, y también que los ricos paguen a título personal hasta el 45 por ciento por la renta percibida a partir de un determinado monto. Solo de esta manera estaremos hablando de progresividad y equidad,  sin perjuicio de las medidas para ampliar la base tributaria combatiendo a la informalidad.

Pero la crítica más de fondo, es la referida a la de la delegación de facultades del Congreso al Gobierno Central en este tema, pues el Parlamento estaría cediendo su más importante función legislativa, la referida al tema tributario. María José Romero, también integrante de la Red de Justicia Fiscal, recuerda la frase anglosajona “No Taxation Without Representation” (no impuestos sin representación) que indica que la creación y modificación del sistema tributario merece un debate público y ese se da precisamente en el Congreso, aspecto que se quiere pasar por alto en el Perú.

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