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Los temas fiscales en el último G205 min de lectura

Como es costumbre, todas la citas oficiales a nivel mundial terminan con una declaración. En esta ocasión, el documento final de la reciente Cumbre del G20 reunida el 18 y 19 de junio en Los Cabos, México, nos deja la misma sensación de siempre: no se tratan los temas más importantes como se debería, y se deja constancia de algunas buenas intenciones que todos sabemos que no se cumplirán.

En el tema fiscal, la declaración de Los Cabos apunta a la “responsabilidad” más que a la “recaudación”, es decir al ajuste fiscal que los países en problemas, como los de Europa, tienen que hacer sí o sí. En tal sentido, el G20 saluda varias veces el Pacto Fiscal Europeo y su aplicación. Es que si bien reconoce el desequilibrio fiscal imperante, no lo asocia directamente con su origen: la irresponsabilidad de los bancos y los rescates para salvarlos que fueron los que originaron enormes retos fiscales.

Por eso la respuesta planteada por el G20 se basa en que la sociedad en su conjunto se sacrifique y pague el costo de la crisis a través de los recortes en los presupuestos públicos, es decir menos educación, pensiones, salud, vivienda, etc. Avala también, aunque de manera tácita, el recorte salarial en muchos países, pues salvo cuando se señala que los “ingresos dignos contribuyen a un crecimiento más estable” no se menciona en ninguna otra parte de la declaración, la necesidad de evitar el recorte de las remuneraciones. Más bien, es preocupante el señalamiento de que “las reformas estructurales, en total apego a los principios y derechos laborales fundamentales” son las que  “pueden desempeñar un papel principal en elevar el crecimiento económico para generar oportunidades laborales, movilidad y empleos”, lo que suena a la clásica receta de flexibilización laboral, teniendo como marco de derechos, los cuatro fundamentales de la OIT (concernientes a trabajo infantil, trabajo forzoso, discriminación laboral y libertad sindical) y en los cuales no se hace mención a los salarios.

La puntería, en el caso de la Eurozona, está puesta en la integración fiscal, o mejor dicho que todos hagan ajuste para pagar las deudas de los bancos y encima se endeuden más. El problema se ve como si fuera fiscal, cuando en realidad es bancario, o de irresponsabilidad bancaria para ser más precisos. Eso de hacer pasar como de buena calidad, activos que no tenían respaldo, terminó por meter al mundo en serios problemas.

En la declaración, no hay ninguna mención a la evasión o elusión fiscal, cuando se sabe que es el problema medular cuando se habla de flujos ilícitos, como se ha demostrado en diversos estudios. Lo único que hay al respecto es una reiteración de prevenir “la erosión de la base tributaria y la transferencia de las utilidades”, y en ese sentido el G20 apunta en la declaración de Los Cabos que seguirá el trabajo de la OCDE.

Sobre tributación resaltan los párrafos 48 y 49, que se encuentran en el apartado: Reformas al sector financiero y fomento de la inclusión financiera, en los que se reitera el “compromiso de fortalecer la transparencia y el intercambio amplio de información”, haciendo un tibio llamado “a los países para que se sumen a esta práctica cada vez más frecuente de la manera más conveniente”, e instando “a todas las jurisdicciones a que, de ser posible, firmen o expresen su interés en firmar la Convención Multilateral de Asistencia Administrativa en el Foro Global”.

El G20 saluda la “cooperación interinstitucional para combatir los flujos ilícitos”. Pero más allá de llamados y saludos no hay nada concreto sobre, por ejemplo, sanciones económicas a jurisdicciones opacas o secretas que facilitan precisamente dichos flujos.

Solo apoyan “la renovación del mandato del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI)”, que supuestamente les permitiría mantener “esfuerzos globales para combatir el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva”. ¿Y la evasión y elusión que se ha demostrado que es la parte más gorda de los flujos ilícitos?

Asimismo, el G20 acoge “el avance del GAFI al identificar y monitorear las jurisdicciones de alto riesgo con deficiencias estratégicas de Prevención de Lavado de Dinero y del Financiamiento al Terrorismo…  para abatir la corrupción, mejorar la transparencia de los instrumentos corporativos e incrementar la cooperación en el combate de los delitos fiscales, atajando los riesgos que representan los paraísos fiscales”.

Eso es todo. O sea: más ajuste fiscal y que siga la elusión tributaria, que equivale a la promoción de la regresividad tributaria. Por ello no hay mayor mención a mecanismos nocivos como el de doble tributación, triangulación, manipulación de los precios de transferencia, round tripping (viaje redondo), entre otros, mediante los cuales las trasnacionales y los banqueros siguen saqueando al mundo.

(CABB)
Otros documentos de importancia de la reunión del G20 en Los Cabos:
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