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Retos tributarios en América Latina8 min de lectura

Los impuestos son uno de los principales pilares para el financiamiento del Estado y de las políticas públicas orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas, siempre y cuando la carga fiscal y la inversión pública esté exenta de actos corrupción, evasión, privilegios y otros saqueos.

Luis Moreno (1)

Históricamente, los sistemas fiscales de América Latina se han caracterizado por una baja presión impositiva (2), es decir débil recaudación tributaria en relación a la actividad económica. Además, su estructura se apoya más en impuestos indirectos, fundamentalmente al consumo.

Dichos impuestos son altamente regresivos, ya que los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad dedican una porción mayor de sus ingresos a consumos básicos que los sectores más ricos, mientras que éstos últimos disponen de numerosos medios para evadir impuestos, entre ellos depositar sus capitales en el exterior, muchos de los cuales pueden ser paraísos fiscales.

Otra característica es el trato preferencial a las rentas de capital, mediante una serie de exenciones o tratamientos especiales para colocaciones financieras, intereses de títulos públicos, beneficios de fondos de inversión, ganancias de capital en bienes inmuebles y acciones.

Por el lado de la capacidad de gasto, la región presenta aún un peso importante de la deuda pública (en muchos casos interna o soberana) en relación al Producto Interno Bruto (PIB) y por consiguiente un peso considerable de los servicios de la deuda en el gasto público. En esa línea, la inversión pública en general y una inversión social en particular, se presentan altamente pro cíclicas, especialmente en los sectores de salud y educación.

Debate oficial

Si bien, en el último cuarto de siglo, el debate sobre política tributaria ha estado en la agenda de los gobiernos latinoamericanos, su principal foco ha sido el aumento de la recaudación tributaria y no tanto en la composición progresiva/regresiva de su estructura.

La interacción de la política tributaria y la política fiscal con la política macroeconómica, sus efectos sobre el ahorro y la inversión y su impacto en la distribución de los ingresos son temas que continúan abiertos.

Pero con todo, la región ha presentando un incremento de los ingresos fiscales en la última década, explicado entre otras cosas, por el mayor crecimiento y la relativa estabilidad experimentada, a expensas del aumento de la demanda de los países de mercados emergentes y de los altos precios internacionales de las materias primas.

Sin embargo, mayores ingresos fiscales no han solucionado los problemas de sostenibilidad fiscal que enfrentan los países de la región, debido a la alta dependencia del contexto internacional, de los flujos financieros, del pago de los servicios de la deuda, a los problemas para definir políticas de Estado y a la ineficacia de la gestión pública.

Desigualdad y evasión

Crecimiento económico con alta desigualdad social ha sido una de las principales características de los últimos años, lo que hace de América Latina una de las regiones más desiguales del mundo(4). El gran desafío de la región es, por tanto, crecer con equidad e inclusión social.

Al mismo tiempo, la recaudación de ingresos de estos países se ve fuertemente resentida por razones ligadas a la evasión y la elusión fiscal(5), en todas sus manifestaciones. Entre las formas de evasión cabe señalar la manipulación de los precios de transferencia por parte de las empresas multinacionales a fin de reubicar ganancias y pérdidas (utilizando paraísos fiscales) para evitar el pago de impuestos y ocultar información(6).

Informalidad

Un fenómeno adicional y creciente es el de la informalidad urbana(7). Además de consolidar la informalidad en los sectores más empobrecidos, las políticas neoliberales de la década de los noventa, incrementaron la migración interna y externa que se tradujo en la consolidación de sectores económicamente activos que se encuentran fuera del circuito fiscal, tanto en lo que respecta a las obligaciones como a los derechos que este otorga.

Ello tiene un impacto en la recaudación, pero también en la calidad de vida de las personas que viven en situación de informalidad.

Inversión y corrupción

A estos problemas se suman los beneficios tributarios otorgados a las grandes inversiones, mediante acuerdos bilaterales de inversión que privilegian la entrada de capitales extranjeros por sobre la inversión nacional y otorgan estabilidad jurídica a dichas inversiones.

Tales acuerdos no cumplen, en su mayoría, con los estándares sociales y ambientales necesarios para operar en sus países de origen, por lo que se trasladan a países en desarrollo. Peor aún, en muchos casos se trata de empresas que explotan recursos naturales no renovables, cuya contribución al desarrollo económico, social y ambiental está en cuestión.

Como si esto fuera poco, no podemos dejar de mencionar que la región enfrenta redes de corrupción, conformadas por empresarios, funcionarios y asesores que facilitan la evasión fiscal, y redes de narcotráfico y crimen organizado que cada vez más se convierten en operadores económicos al interior de las economías nacionales y adicionalmente se sirven de paraísos fiscales para lavar dinero, ocultar los beneficios derivados de actividades ilícitas, evadir a la justicia y dejar de aportar al fisco.

¿Qué hacer?

Un sistema fiscal justo está en la base de una sociedad socialmente inclusiva y democrática. Es una herramienta esencial para combatir la inequidad, posibilitar el desarrollo y promover el crecimiento equitativo y sustentable. Los impuestos son uno de los principales instrumentos con los cuáles cuentan los gobiernos para obtener recursos necesarios para financiar servicios y políticas públicas, tales como escuelas, hospitales, infraestructura y sistemas de bienestar mediante programas de inclusión social, así como también para combatir la pobreza y reducir las brechas de desigualdad.

Los impuestos promueven una fuerte relación estado-ciudadano en la que el gobierno está al servicio del pueblo y las políticas públicas orientadas a honrar los derechos económicos, sociales y culturales. Además, la política fiscal sirve también como un instrumento de diversificación productiva al manejar las tasas con que se gravan las actividades económicas, generando diferenciales para por ejemplo fomentar la industrialización de las economías primarias.

En general, las medidas se deben orientar en cuatro ejes: 1.- sistemas fiscales progresivos; 2.- prácticas tributarias responsables; 3.- transparencia; y 4.- reglas financieras internacionales equitativas.

Los procesos de integración económica, política en curso y la consolidación de la soberanía económica pueden hacer que el debate sobre la política fiscal adquiera una dimensión regional y global adecuada.

Fuente: Economía crítica

 

(1) Economista peruano, analista en temas tributarios de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y El Caribe.

(2) Según el informe de CEPAL “La hora de la igualdad: Brechas por cerrar, caminos por abrir” (Mayo, 2010) “la evolución de la carga tributaria (incluyendo seguridad social) entre 1990 y 2008 muestra que la presión media en la región creció marcadamente, del 12,8% en 1990 al 18,4% en 2008”. Cabe destacar existe una gran dispersión entre los países de la región, que va en 2008 desde un 35,5% en Brasil (gobierno central) hasta un 9,4% en México y 9,5% en Haití respectivamente. De acuerdo a estas cifras América Latina están lejos de los niveles de la OCDE, “en 2007, la carga tributaria de la OCDE representó casi dos veces la de América Latina como porcentaje del PIB”.

(3) “Dos tercios de la carga recae en impuestos al consumo y otros impuestos indirectos, mientras que sólo un tercio de la recaudación corresponde a impuestos directos” (impuesto a la renta de las personas físicas y las sociedades). Por esto, según afirma la CEPAL, “no es sorprendente que la distribución del ingreso después del pago de impuestos sea más inequitativa aun que la distribución primaria” (CEPAL, Ibid).

(4) “El ingreso per cápita del 20% más rico supera, en promedio, 19 veces el del 20% más pobre, con un rango que va desde menos de 10 veces la República Bolivariana de Venezuela y Uruguay, a 33 veces en Honduras.” (Ibid). Cabe destacar que la distribución de recursos es también muy heterogénea a nivel subnacional.

(5) Según estudios de CEPAL, “las tasas de evasión en el pago del impuesto a la renta son muy elevadas y varían entre un 40% y un 65% aproximadamente, lo que representa una brecha del 4,6% del PIB para el promedio de los países” (Ibid).

(6) De acuerdo a cifras de la OCDE entre el 40% y el 60% del comercio mundial se realiza al interior de las empresas multinacionales, lo que incrementa en forma exponencial las oportunidades de manipular los precios de transferencia en contra de lo que establecen las regulaciones internacionales.

(7) Según cifras de CEPAL, sobre la base del documento “Shadow economies and corruption all over the world: what do we really know?” de Friedrich Schneider (2006), los países latinoamericanos presentan las mayores economías informales en relación a su PIB, alcanzando un promedio del 43,4%. Por su parte, los países de la OECD tienen la menor economía informal, la cual llega a un promedio del 16,3% del producto.

 

 

 

 

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