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¿Cuáles son los países más desiguales de Latinoamérica?5 min de lectura

Desigualdad en América Latina.

El economista francés Thomas Piketty y su libro “El capital en el siglo XXI” han conmovido al mundo académico con sus pruebas de que la desigualdad deriva en menor crecimiento de las economías, en mayor inequidad y en elites que dominan económica, política y socioculturalmente a las sociedades. Ha complacido a los progresistas y ha provocado urticaria en la derecha. Sus planteos actualizan el desafío de todas las regiones de revertir el alza de la desigualdad. En el caso de Latinoamérica, donde este flagelo es alto como en ningún otro sitio pero ha bajado en los últimos años, parte de la clave consiste en mejorar los empleos, pero también la política fiscal, según queda claro en el documento Pactos para la igualdad, que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) difundió la semana pasada.

En ese trabajo se observa cómo el índice de desigualdad de ingresos Gini baja antes y después de la aplicación de impuestos y gasto público en diversos países latinoamericanos. Brasil, uno de los pocos países de la región con niveles de tributación similares a los de países desarrollados, baja el Gini de 0,6 a 0,43, es decir, unos 0,17. México, en cambio, con baja recaudación impositiva, lo disminuye de 0,5 a 0,42, o sea, 0,08.
Perú reduce el Gini de 0,5 a 0,46, unos 0,04. Uruguay, por el contrario, logra un fuerte descenso de 0,52 a 0,38, o sea 0,14. Bolivia, de 0,5 a 0,44, unos 0,06. Estos son los únicos cinco países evaluados de manera completa.

Los impuestos directos, como el de la renta o el patrimonio, contribuyen a reducir la inequidad sobre todo en Uruguay y México, pero no impactan en Bolivia. Los gravámenes indirectos, como el IVA, sólo recortan las injusticias en México y Perú, pero en los otros países analizados las agrandan. En cambio, lo que más aporta a la redistribución del ingreso son los gastos. Las transferencias monetarias del Estado a los ciudadanos acotan en todos los casos la desigualdad, pero destacan los ejemplos de Argentina -esta es la única variable analizada de este país-, Uruguay y Brasil. También ayudan las transferencias en especie, sobre todo en Brasil, Uruguay y México. Pero los países ricos de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) reducen el Gini un 35% con la política fiscal, mientras que los países latinoamericanos analizados sólo un 6% de media.

La clasificación de los países latinoamericanos por el índice Gini es la siguiente: Honduras, 0,56; Brasil y República Dominicana, 0,55; Colombia y Paraguay, 0,54; Panamá, 0,53; Chile, 0,51; Bolivia y Costa Rica, 0,5; Argentina, 0,49; México, 0,48; Nicaragua, 0,47; El Salvador y Perú, 0,45; Ecuador, 0,43; Uruguay, 0,4 y Venezuela, 0,39. Respecto de 2002, los mayores descensos se produjeron en Argentina, Bolivia, Nicaragua y Venezuela. Solo aumentó la inequidad en Costa Rica y República Dominicana.

La CEPAL también mide la llamada desigualdad funcional del ingreso, es decir, a qué porcentaje del PIB equivale la masa de todos los salarios. En otras palabras, con cuánto de lo producido se quedan los trabajadores. Con datos de finales de la década pasada, se puede concluir que estos son los países más justos de mayor a menor,según este criterio: Costa Rica, 56,7%; Brasil, 51,4%; Honduras, 47,4; Paraguay, 47,2%; Uruguay, 45,8%; Chile, 45,4%; Argentina, 42,9%; Colombia, 36,1%; Panamá, 35,2%; Bolivia, 34,5%; Venezuela, 33,5%; Guatemala, 32,8%; México, 32,2% y Perú, 24%. Entre 1990 y 2009, en la mayoría de los países latinoamericanos analizados, los trabajadores perdieron peso en la economía, con las excepciones de Chile, Costa Rica, Paraguay y Venezuela. Si se compara 2009 con 2000, también la mayoría evidencia retrocesos de los asalariados, salvo en Argentina, Brasil y Costa Rica.

Pero hay más formas de medir la desigualdad. Una de ellas es la educativa. Si se compara el tiempo de escolaridad del 20% más rico de la sociedad y el 20% más pobre, se descubre que la mayor brecha en América Latina se registra en Bolivia, Colombia, El Salvador, México, Panamá y Perú. En esos países, los ricos estudian siete años más que los pobres. Los países con menos diferencia, de cuatro años, son Argentina, Chile, República Dominicana y Venezuela.
La desigualdad en el acceso a Internet entre los más ricos y los más pobres es alta en países como Honduras, Paraguay y Perú . En cambio, en Uruguay y Venezuela la posibilidad de navegar por la Red es más igualitaria. Los que menos ingresos tienen en Bolivia y Honduras afrontan muchas más veces la desnutrición que los más acaudalados.En este sentido, Brasil y República Dominicana están mejor situados.

La desigualdad también se nota en el porcentaje de hogares hacinados entre ricos y pobres. La brecha más alta se registra en El Salvador, Guatemala y Nicaragua. La más baja, en Chile, República Dominicana y Uruguay. Si se mide la inequidad por el acceso a bienes duraderos, como coche, nevera, lavadora, ordenador, calefacción o telefono, México y Perú son los más injustos, mientras que Venezuela, República Dominicana y Brasil aparecen como las igualitarios.
Como veíamos, la productividad laboral también es un factor clave para mejorar los salarios y, por tanto, la distribución del ingreso. Chile, México, Panamá y Argentina, en ese orden, ofrecen los mayores índices de productividad media. Bolivia, Nicaragua, Honduras y Paraguay, los menores. Otro factor que contribuye a la igualdad es la subida del salario mínimo. Entre 2002 y 2010, se destacaron las alzas en Argentina y Uruguay. Sólo bajó en México y República Dominicana.

Artículo de Alejandro Rebossio, tomado de El País.

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