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OCDE bloquea debate tributario en la ONU5 min de lectura

La idea de un espacio político en temas de tributación internacional en el marco de Naciones Unidas sigue bloqueada por los países de la OCDE. Y aunque tampoco se ve mucho interés por parte de los países en desarrollo es fundamental su implementación. 

Renaud Fossard[1]

El 5 de junio pasado el Grupo de Expertos de Naciones Unidas (GENU) reunió a las grandes organizaciones internacionales que trabajan el tema de la tributación internacional, entre ellas a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), con el fin de dar cuenta al Consejo Económico y Social (ECOSOC) del  trabajo efectuado y debatir sobre la cooperación entre todos estos organismos.

Se plantearon dos temas de fondo: BEPS (Erosión de la Base Fiscal y el Traslado de Beneficios) y el sector extractivo, en los cuales el GENU acaba de constituir nuevos sub-grupos. Pero en realidad, el debate importante tenía poco que ver con  los temas de fondo sino más bien con la arquitectura institucional. Debatir sobre si las reformas pendientes de los sistemas de tributación internacional necesitan un espacio y decisión política a la interna de Naciones Unidas, o si se lo van a dejar todo a la OCDE, es el dilema. 

No quieren al GENU

Sobre este punto, los  que dirigen son los países, representados por los miembros del ECOSOC quiénes pueden decidir si se quiere armar tal espacio o no. Y ahí el escenario es sencillo: los países en desarrollo sí quieren que se genere tal espacio político en las Naciones Unidas, mientras que los países desarrollados – liderados por Estados Unidos – se oponen a la creación de tal espacio, pues ya tienen a la OCDE.

El GENU está constituido por 25 funcionarios de administraciones tributarias de países del mundo, de los cuales la mitad son miembros de la OCDE y la otra mitad son países en desarrollo[2], pero quienes técnicamente no representan a sus países ya que solamente aportan competencias en calidad de ‘expertos’.

Lo cierto es que aún no hay voluntad política. Y de ahí seguramente viene la poca inversión de recursos para el GENU. Basta decir que su secretaría está constituida por solo por dos personas, y los 25 expertos, reunidos en subgrupos temáticos trabajan solamente a distancia, no teniendo más que la Asamblea General en octubre para reunirse físicamente.

Los caminos del GENU

En junio del 2011, la secretaria del GENU inició la primera reunión extraordinaria del ECOSOC sobre el tema de cooperación internacional, por el cual produjo un informe[3]. En él, GENU describe varios actores y actividades que se desarrollan al nivel regional y global en temas de tributación y muestra que esta arquitectura puede y debe mejorar, en particular con el concurso del GENU. Al final, la secretaria del GENU dibuja tres caminos posibles para mejorar la cooperación internacional.

El primer camino es cambiar todo para que no cambie nada: se invita a fortalecer la institucionalidad existente, tratando de minimizar los vacíos y profundizar las buenas experiencias. El segundo camino parece más ambicioso: crear un cuerpo político en el ECOSOC que lidere los temas de tributación internacional al nivel global, con mandato claro y medios significativos.

El tercer camino es más realista. Se queda el GENU actual, pero se arma en el ECOSOC una comisión específica para monitorear su trabajo y darle la onda política necesaria con más medios para trabajar.

Vale decir que desde esta reunión del 2011, el GENU ha establecido una reunión anual todos los junios con los organismos internacionales y el ECOSOC para mantener y profundizar el debate de si los países quieren “intergubernamentalizar” el GENU (camino 2 y 3) o si prefieren seguir en el statu quo (camino 1). 

Fractura Norte-Sur

Las fracturas entre los intereses de los países en desarrollo y los países desarrollados sobre los asuntos de tributación internacional se mantienen. En general, los países en desarrollo tienen interés en reabrir el debate de la repartición de la base imponible en los tratados de doble tributación. También en discutir sobre la competencia fiscal de sus economías, y plantear el tema extractivo en la dinámica BEPS.

Entonces, estos países tienen interés en un espacio global de debate político sobre los temas de tributación donde estén bien representados. Pues el G-77 más China (el grupo de 130 países en desarrollo más activo en el marco de las Naciones Unidas) expresa por la voz de su presidencia– este año le tocaba Bolivia – su posición oficial: quiere volver al GENU un espacio intergubernamental.

Los Estados Unidos, de igual modo que Francia o la Unión Europea, señalan que sería una pena que el GENU, duplique actividades que ya se hacen muy bien en otros lugares, incluida la OCDE. Y que por esa razón no están a favor de tal intergubernamentalización del GENU, sino más bien del “fortalecimiento de los arreglos institucionales”.

Al final, este año otra vez no hubo sorpresa y se sigue cambiando todo para que no cambie nada. Lo único que si puede sorprender es que ni llegó a 30 el número de representantes de los países en el ECOSOC que se animaron a escuchar y opinar sobre los asuntos de tributación: ¿ignorancia o resignación?


[1] Analista francés en fiscalidad internacional miembro de Latindadd.

[2] Aunque algunos países en desarrollo son miembros de la OCDE, como Chile o México y tienen expertos en el GENU.

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